El crecimiento espiritual en el cristianismo implica un proceso continuo de maduración en la fe y en la relación personal con Dios. Este crecimiento se manifiesta a través de la transformación del carácter, la adquisición de virtudes y la superación de tentaciones. Es un proceso que requiere un esfuerzo constante y una conexión profunda con Jesucristo, y que se nutre de la participación activa en la vida cristiana y de la búsqueda de una mayor comprensión de la fe.
Como tener un crecimiento Espiritual.
1. Conociendo a Dios. V 4 “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque
todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en
él; Es justo y recto.” Nadie puede
llegar a tener una perfecta relación con alguien si no lo conoce. Entre más
conocemos a alguien más nos unimos a esa persona.
2. Acordándonos de las cosas maravillosas que él ha hecho antes. V 7 “Acuérdate de
los tiempos antiguos, Considera los años de muchas
generaciones; Pregunta a tu padre, y él te declarará; A tus ancianos,
y ellos te dirán.” El conocer la forma como Jesucristo ha actuado en el pasado nos da
confianza y aumenta nuestra esperanza en los momentos de crisis.
3. Entendiendo que los problemas son entrenamiento para nuestra vida. V
11 “Como el
águila que excita su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus
alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas” cuando los aguiluchos son pequeños el águila le lleva su alimento,
pero cuando crecen y no quieren volar el águila sacude el nido para
incomodarlos y obligarlos a volar.
El águila vuela por debajo de los aguiluchos casi llevándolos entre sus
alas para protegerlos y ayudarlos en caso de que al primer intento no puedan
volar.
4. Permitir que él nos Guíe. La decisión de seguirle o no es nuestra. V
12 “Jehová solo
le guio, Y con él no hubo dios extraño” permitir que Jesucristo nos guie es no seguir a ningún otro dios
4.1. las personas que no permiten que
Jesucristo los guie, cuando obtienen lo que esperaban de Dios se alejan y se
vuelven al mundo. V 15 “Pero engordó Jesurún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de
grasa); Entonces abandonó al Dios que lo hizo, Y menospreció la Roca
de su salvación”
5. Reconociendo que Jehová es quien hace que lo que hacemos se
multiplique. V 30 “¿Cómo
podría perseguir uno a mil, Y dos hacer huir a diez mil, Si su Roca
no los hubiese vendido, ¿Y Jehová no los hubiera entregado?” nuestros esfuerzos no bastarían para lograr
todo lo que tenemos.
6. Reconociendo que por su amor no nos Destruye. V 36 “Porque
Jehová juzgará a su pueblo, Y por amor de sus siervos se arrepentirá,
Cuando viere que la fuerza pereció, Y que no queda ni siervo ni libre” ninguno somos lo suficientemente buenos como
para ganarnos los favores de Jehová, él nos ayuda por misericordia.
7. Entendiendo que es Dios pelea por nosotros, es el quien se venga. V
43 “Alabad,
naciones, a su pueblo, Porque él vengará la sangre de sus siervos, Y tomará
venganza de sus enemigos, Y hará expiación por la tierra de su pueblo” saber que Jesucristo siempre está con
nosotros para protegernos nos une más a él y lo amamos más con nuestro corazón.
No se trata tan solo de acostumbrarnos a congregarnos en algún lugar, la
vida espiritual tiene que ir en crecimiento, a medida que conocemos de Cristo
debemos ser más maduros y capaces de dar a conocer a otros de nuestro Dios
maravilloso.
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